Nos reunimos otro viernes en este círculo de silencio, abriendo nuestros ojos ante la situación inaceptable de las personas migrantes. Estamos viviendo la peor crisis de refugiados de la historia. 59,5 millones de personas que, a causa de la persecución, los conflictos, la violencia generalizada o las violaciones de derechos humanos se ven obligadas a salir de sus hogares en busca de un futuro incierto. Estas cifras son alarmantes, y sin embargo dejan fuera a otras muchas personas que también se ven obligadas a dejar su casa en busca de un futuro incierto. Personas que migran para poder salvar la vida, huyendo de condiciones de pobreza, medioambientales, de conflictos no reconocidos que comprometen seriamente su integridad. Estas personas sufren, en muchas ocasiones, situaciones igual de peligrosas y sin embargo no pueden optar a la protección que otorga el reconocimiento jurídico de su condición de refugiadas, lo cual aumenta su vulnerabilidad. Esta situación debería interpelar a la...